La luz de la luna marco el reencuentro


Ese domingo, esplendoroso, se tomó el día para ella. Caminar por 21, sentarse a leer el periódico, caminar serenamente y contemplar la vida, sabiéndose parte integrante de ella.

Ya llegando la tardecita el trabajo la urgía, corrió hacia su casa. Miro desde la gran ventana el cielo, y se dijo…me basta esto para ser absolutamente feliz.

Luego de hacer un masaje, otra vez el teléfono.

Como estas? Soy quien te llamo anteayer, pero tu corrías para llegar a tiempo al Solis. Que tal estuvo la obra?.

Quién sería?, de los que aparecían de tanto en tanto…Según le dijo a la mujer, hacía ya unos tres años que no la visitaba.

Cuando llegó, ya estaba oscuro, así que le costo ver a qué rostro pertenecía esa voz.

Pero cuando traspaso la puerta, lo ubico enseguida.

Que fue de tu vida, estimado?…

Y como un muchacho le contesto….amando a una mujer que al final no quiso que la amara mas…cosita….que le pasa a las mujeres, pensó, mientras recordó los encuentros anteriores.

Se dieron unos besos, el apagó la luz y abrió la ventana.

Esa luz es de la luna? Si, corazón, hoy nos ilumina la luna, siempre que esta la noche así, me acompaña mientras estoy acostada. Me gusta su reflejo en la colcha blanca.

Y allá con sabia maestría hicieron con placer y con ternura el baile que se repite desde el comienzo de los tiempos entre un hombre y una mujer.

Se dejó llevar, le insto a que le dijera cositas en el oído, porque una mujer que se entrega, no solo goza plenamente, sino que hace sentir a un hombre, un semi Dios.

Claro, hay hombres que no merecen que una mujer se entregue, por lo tanto, nada de perder pólvora en chimango…pero este si lo merecía.

Dos horas de pasión, de juegos, de alegría….de transpiración compartida.

Cuando empezó a sentir que estaba explotando en el orgasmo, con la boca de él entre las piernas, de ella, las cerro porque quería sentir eso solo con ella misma  hasta el final. No las cierres, no las cierres….pero él no entendía que en el orgasmo, en la petit morte, el dialogo era solo consigo misma en cuerpo y mente.

Si bien el hubiera querido seguir toda la noche, ella ya no quería más….solo despedirlo  y quedarse relajada y feliz.

Era un hombre tan atractivo, con una voz tan espléndida, con una sexualidad tan fuerte, tan intensa, además de comerla a besos, que ella se animó a preguntarle…cuantas mujeres necesitas para estar satisfecho? No sabemos si le creyó cuando él dijo, solo a quien quise hacer feliz….y ya ves…ni yo sé porqué me perdí de ti.

Cuando se fue, con ese pelo lustroso, y ese andar juvenil, ella pensó…tontos aquellos que no creen que una mujer puede gozar como loca con un cliente….y más tontos aquellos que creen que eso puede pasar con todos…..

Para vos, M. que me encanto compartir la luz de la luna en la cama contigo, aquella noche que anunciaba que pronto la primavera irrumpiría….

….degustando un bombón 

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