Feliz Navidad‏


Había una vez , hace muchos años, dos mujeres que se conocieron a través del servicio de masajes terapéuticos.

La clienta era una mujer bellísima, jóven, profesional, con una familia formada, y un muy buen pasar económico.

Era la clásica compradora compulsiva que escondía detrás de lo material una carencia espirituales


La masajista recién hacia sus pininos en la profesión, hacia yoga, tai chi, estudiaba Teología, y Filosofía. También tenia una hermosa familia, y luchaba para llegar a fin de mes.

En los primeros encuentros, observo que su clienta estaba triste, deprimida, aun cuando tenia casi todo para ser feliz.

Un día, llego a la consulta con una hermosa cadena de oro, que le había regalado su esposo luego de una pelea.

Su magnifico rostro y  sus hermosos ojos, mostraban desazón y tristeza.

Recostada sobre la colchoneta, la masajista tomo su mano. Podía tocar la cadena que brillaba, como solo el oro reluce.

Le pregunto a la clienta

Sabes para que sirven las cadenas?

Para que?

Tanto sirven para encadenar, como para desembarazarse de ellas.

La joven mujer se quedo mirando la alhaja, y vaya a saber cuantas situaciones tristes se imaginaba mientras la tocaba.

Estaba cercana la Navidad.Mucha gente se apena esos días, y es lógico.

Hay una cierta tendencia a pesar mas los menos que los mas acá en el sur.

Un día la masajista la llama, y le dice…me acompañas que voy a celebrar con unos seres queridos?

La joven dama, se animo a tomar el auto, trepo a sus chicos, y fue a buscarla a ver quienes eran los amigos de esa mujer que según ella, irradiaba paz.

Donde vamos?

Toma por esta calle, y esta y esta, hasta que llegaron al Cotolengo Don Orione.

Cuando arribaron , todos las saludaron. Desde los medicos y enfermeros, hasta cada chico que podia acercarsele

Era noche, y el pesebre viviente lo hicieron los mismos moradores  del Cotolengo, cada cual como pudo, de acuerdo a sus posibilidad físicas, y psíquicas.Los colaboradores, médicos, enfermeros, y voluntarios hacían su parte.

Cantaron y al final, los pacientes fueron repartiendo en grandes paneras,  pedazos de pan dulce que habian hecho en la cocina de la Institucion. Que rico estaba!!!Que exquisitez el pan compartido

Fue bueno, fue mágico, y a la vez cotideano.

La unión de los corazones no necesita un día, pero esta bueno festejar el encuentro, la vida, y la alegría, sea en enfermedad o en salud.

Todos juntos sintieron, creyentes y ateos, que a pesar de cualquier dificultad, siempre existe una razón para festejar, un abrazo para compartir, un destinatario para el cariño.

La dulce madrecita, observando a sus propios chicos que había llevado, sanos, enteros, inteligentes, sintió que no existen cadenas que impidan  ser feliz, cuando tantos lo son, por el simple hecho de vivir y sentirse queridos y cuidados.

Aunque no caminen, aunque no crezcan, aunque no sean inteligentes. Todos tienen un corazón que la misma adversidad lo hace mas grande y dulce.

Siempre habrá alguien que espere que compartas con el, así sea una canción.

El proceso de ser feliz, la joven lo comenzó sin necesidad de compras, descubriendo que ser, es mucho mejor que tener.

Muchos años  después , siguen construyendo una amistad que comenzó cuando de mujer a mujer, una le dijo que no había cadenas que no pudieran la mente y el corazón abrirlas, y la otra se animo a abrir la puerta a la alegría que es compartir con aquellos que son tan ricos,que aunque no tengan nada material,   no dudan en compartir su espíritu y su cariño con los demás.

El pan compartido sabe mejor

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