Danzando haka‏


Me gustan los objetos con historia, y colecciono tazas de té y café.

No son muchas pero todas buenas, los que coleccionan me entenderán.

Todas las uso cotideanamente rotándolas según la ocasión.

Suelo recorrer remates, visitar casas de antiguedades, y perderme entre las vidrieras que las exponen.

Varios anticuarios agregan mesas en la calle pegadas a su local, y puedo pasarme el rato observando aquellas que están pintadas a mano.

Tanto me gustan con rosas como con dragones, pueden ser checoslovacas, o japonesas. No importa el origen, pero en lo posible delgadas, y si se nota el paso del tiempo mejor,  es que han sido disfrutadas y vividas.

De existir la reencarnación, cosa que ni me va ni me viene,  sospecho que en alguna vida debo haber sido  una geisha cuyo mayor stress era preparar un té y entretener.

Asi que temprano arranque para Tristan Narvaja, no sin antes ver algún video en you tube.

Hoy justamente me dedique a disfrutar la danza maori  de los old blacks, y su famoso Haka.

Es una danza motivadora, y fuerte. 

Allá me fui, recordando los gritos y los golpes antes de los encuentros deportivos.

Serenita llego a una de las tiendas donde tantos como yo se paran a observar.

Llevaba en mi bolsillo el dinero suficiente porque la sensación térmica hace rato me hizo dejar las carteras para lugares mas seguros.

En eso encuentro una maravillosa tacita de café, con su geisha que se traslucía en el fondo.

Tonos pastel, en un fondo blanco, una maravilla.

La miro, la toco, la disfruto. Todo OM.

Era ya el mediodía.

En eso empieza a pasar más gente y a pararse cercano a mi lugar en la calle frente a la mesa de antiguedades. Un vendedor vigilaba desde la puerta del local.

Aunque metida en mis pensamientos siento un roce, una presión.

Un veterano me estaba tocando el bolsillo donde tenia el dinero,  poniendo cara de yo no fui.

No me toques, saca la mano, maldito

La suave dama que hay en mi se transformo en una temeraria old black

Saltando gire.

Empecé a los gritos, haciéndole frente, con los puños cerrados y los ojos desorbitados.

En diez segundos la gente se paro, el tipo reculo, sin poder creer que esta mujer pequeña y modosita se había convertido en una feroz advesaria.

Como la gente últimamente anda también bastante cansada que le tomen el pelo estos pichis, le hicieron barrera.

Sinverguenza, atorrante!!! El tipo estaba cercado por mis gritos y mis gestos, y a la vez por los hombres y mujeres que hicieron causa común.

Mi voz  y los movimientos atemorizantes que salian de mi cuerpo eran de una guerrera enfrentando pelea.

Me descargue de todo lo que vemos en la primera plana de los diarios y los noticieros.

Al final le grite, andate y si me ves cruza la calle. Solo ahí se abrio un espacio  entre la gente para que saliera corriendo con la cola entre las patas.

Le pedi disculpas al vendedor, que me dijo, nos tienen agotados, ya ni se puede trabajar!!!

Volvi a mi centro, acomode mi pelo y mis lentes, y le pregunto con voz suave ..cuanto sale?

Y…señora, sale 300 pero ese no vuelve a pasar mas por acá, por si usted pasa de vuelta…así que se la dejo en 200.

Me la llevo.

Me retire con mi adorable taza, no sin antes agradecerle la gentileza, y darles una bendición a los que danzando me motivaron.

El kimono me queda bien, pero de vez en cuando, una danza Haka vestida de old black, no viene mal.

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