Durmiendo con un Stone


Hacia un tiempo no  nos veiamos.

Ayyy, las mujeres, buscando la lenceria que haga juego con nuestros zapatos y con la pañoleta, pasamos horas.

Que lindo verlo mientras me llevaba el taxi, esperándome en su puerta con vista al río como mar.

Siempre me siento adelante, no me gusta que me paseen, y a la vez me encanta charlar con los taximetristas, 

Pero esta vez fue el conductor que se distrajo mientras nos dimos un tierno abrazo, largo y sereno con ese hombre cuando ya se había puesto el sol.

Su morada exhala orden , y veo en su bar, la caja del whisky que le regale hace unos años con la foto de mis piernas.

Seguia ahí. Cuantas damas habrán dicho, a quien pertenecen…bue…todas menos una, me imagino.

Enfriándose estaban dos botellas de Freixeneit extra brut.

Las mismas miradas sinceras, como si fuera ayer cuando nos despedimos por ultima vez.

Y también las risas, de mi ingles, que aunque débil me ha hecho ganar la vida.

Cuando quisimos acordar, al son de una canción fuimos suavemente yendo a su reino.

Si, me acoste con un Stone!!!

Enjuto, mirada profunda, y la rebeldía en puerta….los años solo lo han tallado para mejorarlo.

Que bien que lo hace, 

Que piel de bebe que tenes, mientras me acariciaba.

Y por toda respuesta, en silencio le hice un masaje tántrico.

Al rato nomas me dice…pah…estoy que exploto.

Y…esto es solo para guapos…pero vos sos uno, vayamos despacio, que la fiesta recién empieza.

El masaje tántrico da a quien lo recibe pero también a quien lo da, un placer sublime.

Suave, lento, reconfortante. Se pierde la noción del tiempo, pero hay que dejarse llevar.

El contacto de las miradas, la sonrisa de aprobación, el champagne que de tanto en tanto se dejaba beber.

Entrega total.

Y si…después de tanta sinergia, el stone invadio como un tsunami todos mis recovecos.

Cuando todo paso, alli me encontraba, laxa y serena.

Y el a mi lado abrazándome fuerte.

Desnudos fuimos hasta su oficina, mientras el miraba estadísticas, 

Las cortinas acompasaban con su movimiento el viento de la madrugada.

Y juntos nos dormimos, en la misma cama, pero quizás con distintos sueños.

Yo me sentía protegida, no solo por el, sino por una presencia amable y buena, cuya aprobación llegaba de otra dimensión.

Los ángeles se alegran cuando la gente esta en paz.

Yo sentía su presencia, y en silencio le dije…todo esta bien.

La mañana nos descubrió desnudos

Un hermosísima taza de porcelana inglesa antigua, cobijaba un exquisito café hecho por mi Stone.

Esto es eterno, bebita.. me decía, y no lo dude.

CUIDATE DE LAS AGUAS MANSAS

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2 pensamientos en “Durmiendo con un Stone

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