“Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo”. Napoleón


El erotismo no pasa sólo por el sexo, por lo vaginal, o lo fálico; en las relaciones eróticas también importa las actitudes, los pensamientos, las acciones, la dominación, quién se arrodilla, quién tiene el poder …

Quien más, quien menos, sabe que quien nació Corso, y se convirtió en Emperador, tenía una personalidad avasallante.

Para muchos un genio estratega, para otros un asesino, pero no pocos locos creyeron ser él, y fascinó por igual a leales y adversarios.

Leyendo grandes amores de la historia, me encuentro  frente a un conquistador, cuya última palabra fue: Josefina.

Las cartas que le escribía a su amada, que aún se conservan,  demandaban atención, queja por no ser respondido como esperaba, y no pocos celos.

Quien podía dominar un ejército de medio millón de hombres, no podía dominar su corazón.

Así de tenaz y terco, no le basto como amante, sino que se caso con ella, aún sabiendo que era un cariño desparejo.

Un emperador sin prole ni alianzas, no tenía futuro… Buscó en otras herederos .Y también alianzas.

La emperatriz le amaba menos. Sus gastos desenfrenados, y el placer de sus amantes, mientras Bonaparte hacia la guerra, no le impedían serle leal ….

Una vez los celos le cegaron y la despidió de su casa…solo para perdonarla después.

Desde esa vez la Emperatriz  le fue fiel hasta su divorcio.

Siguieron viéndose.

No podían  ofrecerse  un lecho vacío, pero la inteligencia de ambos se potenciaba en cada encuentro.

No invadas Rusia, le decía mientras paseaban por el mágico jardín de la mujer

En que gastas tanto?, le reprochaba el hombre

De que te preocupas, es el Estado quien se hace cargo, era la respuesta.

Esa  unión se perpetuaría  mientras vivieran.

Las guerras, las conquistas, las derrotas, no debilitaron el afecto que se tenían.

La frase postrera de Josefina fue…Yo jamás hice derramar una sola lágrima…

Se sospecha que no fue así. La noticia  de su desaparición física llegó hasta un lugar lejano.

Enterado Bonaparte en el exilio, del fallecimiento de su amada,  pasó dos días encerrado en su casa.

Los análisis posteriores a la muerte del Corso, dieron muestras de arsénico en su pelo.

Ciertamente fue odiado…pero nunca olvidado.

Su última frase, cuando agonizaba:  …Francia, el ejercito, Josefina

Las batallas contra las mujeres son las unicas que se ganan, huyendo...”
 Napoleon Bonaparte

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